En demolición controlada, el reto no es solo cortar concreto con precisión: es mantener polvo y lodos en corte de concreto bajo control para que el edificio siga operando con normalidad.

Cuando intervenimos muros o losas mediante corte con cadena y disco de diamante, el agua enfría la herramienta y arrastra partículas; si no se gestiona correctamente, ese lodo puede migrar a pasillos, equipos o plafones, generando riesgos y costos extra de limpieza.
El plan inicia antes del primer corte. Se delimita el área con sellos temporales y se trazan rutas de tránsito exclusivas para materiales y escombro. El equipo trabaja con caudal de agua calibrado: suficiente para refrigerar, no tanto como para inundar.

El slurry se captura con bandejas, diques y aspiración industrial, y se dirige a contenedores aprobados para su disposición.
En paralelo, se instalan barreras de polvo (zippers, cortinas, felpudos adhesivos) y se coordina con HSE del cliente para programar ventanas de trabajo sin afectar flujos de personas.
Durante el corte de muro de concreto o losa, la comunicación es constante: un operario controla el avance, otro gestiona lodos y limpieza perimetral. Al terminar, se ejecuta lavado focalizado y aspirado de la zona, evitando encharcamientos que dañen acabados.
La bitácora documenta caudales, equipos de captación y trazas de limpieza, útil en auditorías y para demostrar cumplimiento en servicio de demolición dentro de concreto armado.
Controlar polvo y lodos en corte de concreto no solo cuida la salud y el edificio; acorta tiempos de entrega, reduce reclamaciones y protege el presupuesto del cliente. La mejor demolición es la que no se nota.
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